La transformación digital del escaparate y, en un futuro cercano, su inteligencia

La transformación digital no es un ámbito que se quede en el mundo online, o en la mentalidad empresarial, la forma de hacer negocios y el comportamiento del mercado. Es una necesidad que tenemos que trasladar a todas las áreas de operación de una persona, una marca o una empresa, y también al punto de venta a través del digital signage. Y en este punto de venta el primer contacto se produce generalmente en el escaparate, como elemento de atracción, de comunicación y de conversión de tráfico.

Basta un breve paseo por alguna de las principales calles comerciales en España o en Europa para advertir que las tiendas apuestan por escaparates digitales, al menos en lo que a soporte se refiere. Los formatos son para todos los gustos, desde el monitor convencional a los monitores de gran formato, pasando por los de alto brillo o por las tan de moda pantallas de LED. Es lógico que le otorguemos al soporte la importancia que tiene, ya que va a condicionar dos de los elementos destacados al principio: la capacidad de atracción y la capacidad de comunicación. No caigamos en la tentación de pensar que digitalizar es cambiar el papel por una pantalla.

Los monitores de alto brillo permiten al escaparate mantener un buen nivel de calidad en lo que a transmisión de contenidos se refiere. Por otro lado, las pantallas de LED han mejorado su pixel pitch hasta hacerlo casi imperceptible en determinados entornos y distancias, consiguiendo un impacto difícil de igualar. Pero una vez hayamos reflexionado sobre el soporte que mejor se adecua a nuestro escaparate, nos tenemos que enfocar en objetivos más importantes, como la forma de comunicar que vamos a emplear en él. El soporte digital puede ser un todo, una parte o un aliado de la experiencia global del escaparate. Pero tiene que transmitir el mensaje lo suficientemente claro y en un tiempo breve como para conseguir la conversión del tráfico a la tienda (en ocasiones es un elemento de impacto de marca, sabiendo que tenemos ya otras estrategias de generación de tráfico a nuestra tienda física).

El paso que nos queda por dar, que no es para nada menor sino necesario, es dotar de inteligencia a estos escaparates. Conseguir que la comunicación sea contextual, personalizada, es un reto que ya está al alcance del mercado. Podemos llamarlo Internet of Things, Inteligencia Artificial (se habla cada vez más  de ambos conceptos para hacer crecer algo que el mercado tiene que asumir a su ritmo y habiendo superado antes algunas fases, y no pocas barreras) o con el término que creamos que le aporta más aplomo; pero permíteme que lo resuma en sensores que nos ayudan a conocer mejor al público y el momento en que se encuentra, y que a través de unos patrones consiguen trasladar un mensaje más personalizado (y automatizar dicho proceso) y por tanto con mayor posibilidad de mejorar ventas o márgenes (existe también una mejora en operaciones en tienda, que indudablemente tiene también su impacto en márgenes, y que el digital signage inteligente puede ayudar a alcanzar). 

Te dejo algunos ejemplos de escaparates de distintos retailers que ilustran algunas formas de digitalizar este espacio (con inteligencia creativa, todavía no artificial ;)

Hugo Boss. El digital signage se integra con la escena del escaparate para la promoción de complementos.
America Today. Contar la historia desde dos monitores de escaparate como hace Sunglass Hut
Perry Sport. Romper con las formas a través de soportes convencionales.
The Sting. Un refuerzo digital tras el producto que promueve un storytelling con idea similar a Hollister.