Unión inevitable entre el móvil y la publicidad exterior

Un artículo reciente en MediaWeek me ha vuelto a recordar la importancia de la gran pantalla, aquella que todos llevamos encima con nuestro smartphone. La TV, el ordenador y la publicidad exterior no compiten ni deben competir con ella, sino buscar caminos de convivencia, complementariedad, conectividad.
Es evidente que estamos ante la explosión del móvil; un crecimiento del que no hace falta hacer especulaciones, porque en cuanto las haces se superan... o cambian. Lo que sí podemos analizar es cómo integrar adecuadamente mobile y signage, en sus vertientes digitales, para que sean complementarios, y ver cómo afecta esto a la comunicación, a un mejor servicio al ciudadano, a un mejor impacto de las marcas. 


La conectividad puede venir por la unión mediante NFC o códigos QR; o bien por unir nuestras campañas de social media con las pantallas exteriores. Pero al fin y al cabo, la clave pasará por el contenido, la historia que contemos y hagamos vivir. Centrémonos por tanto en crear esas ideas e historias; en entender los contenidos desde otra perspectiva, en otra ubicación, y construidos por el usuario a través de su propio dispositivo. El ansiado engagement no es más que involucrar al público, ser relevante para él; y para ello el camino debe huir de lo intrusivo, del bombardeo publicitario en bucle en el que caen las pantallas de digital signage. Al fin y al cabo las pantallas son ventanas para llegar a decir algo o para actuar en una dirección; utilicémoslas como tal.