La publicidad exterior mejora su imagen al ser digital, según The Economist

Imagen The Economist
Esta semana hemos podido leer un nuevo artículo en The Economist sobre publicidad exterior digital, bajo el título "Sexy Signage". Parece que la publicidad exterior ya no es tan aburrida e incluso, según la publicación, se trata de un medio interesante para el anunciante y como negocio; al fin y al cabo, el público esquiva algunos medios, pero pasa mucho fuera de casa y ahí es donde el exterior tiene una gran ventaja.

Aunque el artículo comienza con la polémica en CBS, nos deja en su interior algunas características que remarcan la nueva oportunidad de engagement del digital signage. En esa línea considera que el crecimiento de exterior por la vertiente digital se debe a la posibilidad de segmentar el mensaje según las horas del día (proponerte un buen capuccino por la mañana, o decidir camino a casa lo que vas a encontrarte en la televisión). Por ejemplo, tras la victoria de Usain Bolt en los juegos olímpicos de Londres, Strongbow lanzó al instante una campaña celebrando el triundo en soportes digitales de Ocean Outdoor. La inmediatez (real time) nos aporta caminos geniales, relevantes, para la creatividad en los contenidos publicitarios que emitimos en digital signage. 

El artículo habla también de la oportunidad de medir a la audiencia a través de reconocimiento facial, algo que ya está vivo en España en nuestra red de centros comerciales. Esto sin duda nos permite mejorar, seguir superando e impactando al público. En Reino Unido saldrá Postar en febrero, para aportar nueva luz sobre la audiencia de la publicidad exterior. También a través del teléfono móvil invitan a unir el exterior a la participación del público, algo que ya remarcábamos en varios post anteriores.

En definitiva, le estamos dando una nueva cara al medio exterior. Una cara que tiene nuevas funciones, una forma de relación con el público diferente en la que debemos trabajar de forma estratégica para que sea un medio que le aporta valor cuando está fuera de casa. Una cara que le permite crecer, algo de lo que The Economist ya se había hecho eco, pronosticando una época dorada para el digital signage