El cajero automático del futuro nace para adaptarse a sus usuarios


BBVA presentó hace unos meses, e implantó, lo que considera un paso más en cajeros automáticos. Como bien nos describe Mar Abad en Yorokobu, el cajero automático ha nacido para adaptarse a las necesidades más habituales de sus usuarios (evitando las incomodidades que podemos vivir en otros cajeros), pero además conoce a cada usuario y se adapta a su perfil.
Este planteamiento nace desde la base de todo desarrollo en retail, el cliente. La experiencia la va a vivir el usuario, no la entidad, por lo que de nada sirve centrarse únicamente en lo que a la entidad le interesa, sino que la implementación tecnológica debe centrarse en lo que el cliente necesita y puede llegar a necesitar, y centrar el negocio en esas necesidades. Es un cambio que está afectando a los planteamientos de marketing, algo que ya vemos plasmado en las estrategias de social media, pero que en retail se está produciendo más lentamente. Nuevos conceptos de tiendas, nuevos apuestas de marcas, o tiendas efímeras... buscan provocar sensaciones y experiencias en las que el cliente es el centro de atención. En los sistemas digitales, digital signage, debemos ponerlo en el centro de cualquier proyecto y seguro que de esta forma concebimos desde un punto de vista diferente nuestros sistemas, tanto a nivel de tecnología a implantar como a nivel de funcionalidades y contenidos necesarios.
La clave de la experiencia en los cajeros BBVA está en el conocimiento del público, por lo que cuantos más datos tengamos de él y mejor le sepamos medir, podremos optimizar nuestras soluciones y nuestros nuevos teatros del retail para cautivarle. El cajero automático de BBVA te propone alternativas a tus operaciones, intenta personalizar tu experiencia e incluso te ofrece información de interés... gracias a la interactividad del público el sistema se perfecciona y permite cada vez mejorar las propuestas a los clientes.
El sector financiero es un ejemplo de apuesta por el digital signage. Por lo general las versiones implantadas son 1.0, es decir, parten de la edad de piedra del digital signage, pero a medida que el usuario es el centro de cada nueva operación, los sistemas digitales buscan la cercanía y la funcionalidad. Tomemos nota también para otros sectores de referencia en los que la experiencia digital en el punto de venta puede ser clave. Pensemos además que el digital signage no cumple meramente una función informativa, sino que a través de otros dispositivos pueden ampliar su campo de funciones para enriquecer la experiencia del usuario.